Martín Küchen, Agusti Fernández y Zlatko Kaucic

Por Fotis Nikolakopoulos

Si no está familiarizado con el trabajo de Zlatko Kaucic, a pesar de que es prolífico y, merecidamente, se presenta a menudo en este sitio, debe volver a 2011 y escuchar Alrededor de la una en punto (de nuevo en Not Two Records), su dúo con Evan Parker. Parker está en plena forma y Kaucic es igualmente brillante. No es una tarea fácil de hecho. Dicho esto, volvamos al presente y a Los pasos que resuenanun trío de improvisación de free jazz que patea traseros.

Grabado en otra periferia de la improvisación libre, el Festival BCMF en Eslovenia, excepto por Kaucic en la batería y los objetos, disfrutarás de Marin Küchen (por cierto, echa un vistazo a su sublime dúo de 2021 en Clean Feed con la percusionista eslovaca Michaela Antalova) en la soprano y saxos sopranino más pianista -siempre vocal sobre lo que está pasando en este mundo- Agusti Fernandez. Los tres son músicos altamente calificados totalmente comprometidos con el espíritu de la improvisación, como ya sabrás.

El CD está compuesto por dos pistas que llevan el nombre del título como partes uno y dos, siendo la parte uno el núcleo de la grabación. Esta es una actuación estelar, de esas que si tienes la suerte de asistir, resuenan en tu interior durante bastante tiempo. El camino seguido por los tres es el habitual de la improvisación colectiva. Sin embargo, usar la palabra habitual es tanto una subestimación como un eufemismo.

No hay nada habitual en su juego sin ego, a veces agresivo, otras veces sutil. De hecho la única conexión “habitual” que encontrarás es que este cd sigue los pasos de cualquier gran grabación de improvisación. Su forma de tocar no es lineal y no parecen estar dispuestos a saber exactamente hacia dónde se dirigen. Fernández es muy agresivo en el teclado del piano, tocando notas como si estuviera realmente enojado. Probablemente su actuación más agresiva que he escuchado. Kuchen parece estar yendo y viniendo entre un enfoque totalmente enérgico y una interpretación más sutil. Kaucic es la fuerza centrípeta que mantiene unidas las actitudes centrífugas de los otros dos. Pero no me malinterpreten, tanto Küchen como Fernández se disuelven en un camino propio solo para llegar a un punto de volver a jugar juntos. No son solistas sino voces distintas en un camino paralelo, lineal.

Este disco es demasiado bueno para perdérselo y otro fuerte candidato para lo mejor de 2022. Tengo bastante suerte con lo que reviso últimamente.

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